viernes, 5 de julio de 2013

EL REINO DE DIOS



EL REINO DE DIOS


Siete Espíritus de Dios
Enemigos a vencer
Verdad
Demonio
Libertad
Mundo
Paz
Carne
Luz
Muerte eterna
Amor
Bestia del mar
Justicia
Bestia de la tierra
Misericordia
Estatua


 Consta de siete partes, porque se recibe venciendo a los siete enemigos buscando, queriendo, pidiendo a Dios sus Siete Espíritus.

 Los Siete Espíritus de Dios son: Verdad, Libertad, Paz, Luz, Amor, Justicia y Misericordia.

 Los enemigos que se vencen al adquirir esos espíritus, son respectivamente: demonio, mundo, carne, muerte eterna, bestia del mar, bestia de tierra y estatua.

 Los siete capítulos que siguen se corresponden con cada uno de estas siete partes:


1.- VERDAD

REINO
QUE ES
Corporal o material
Cuerpo
Moral o intelectual
Alma
Espiritual o místico
Espíritu


 La persona esta formada por tres reinos, el corporal o material, el moral o intelectual, y el espiritual o místico. El reino material es el cuerpo, el reino moral es el alma y el reino espiritual es el espíritu.

 Todos tenemos los tres reinos, porque todos tenemos cuerpo, alma y espíritu.

 El cuerpo vive porque tiene un alma que lo anima, y el alma vive porque tiene un espíritu que le da vida.

 Evidentemente la parte o reino mas importante es el espíritu, porque es el que da vida al alma, que es la que anima al cuerpo.

 Si el alma se separa del cuerpo, la persona muere a la vida en este mundo material. El cuerpo es temporal, de no haber ocurrido el pecado original, el cuerpo padecería una muerte, pero accedería a una resurrección en el que sería transformado, transfigurado y podría ser ascendido al Cielo como ha ocurrido con María Virgen, y como bien lo describen la V. S. de Dios Sor María de Jesús de Ágreda y María Valtorta en sus obras.

 Maria Virgen por su Inmaculada Concepción, y por haber conservado Inmaculado Su Corazón, no cometió pecado, no se rebeló contra Dios, hizo su paso por el mundo en el Reino de la Divina Voluntad como Ella misma lo explica y se encuentra en las obras de Luisa Picarreta.

 Siendo Inmaculada, sin defecto, sin vicio, sin mancha, toda pulcra, toda santa, no había razón para que su cuerpo o reino material conociera el sepulcro, así es como fue la primera Resucitada después del Señor, como puede leerse en las autoras precitadas, y también en un relato sobre su vida que transcribe la Santa A. C. de Emmerich.

 Nosotros, suerte común de los mortales, recibimos la herencia de muerte de Adán y Eva, por ello, somos concebidos con y en pecado, nos alcanza la sentencia de muerte de los progenitores de la raza humana, de manera que conocemos la corrupción del sepulcro, el cuerpo va irremediablemente a la ruina.

 Que vaya a la ruina, no quiere decir que debe despreciarse, sino que debe colocárselo en su lugar, el ínfimo, el último, es solo una estructura, un templo, pero cáscara descartable donde debe habitar el alma, la que a su vez, es cáscara del espíritu que debe florecer, que debe ser un Fuego Ardiente de amor a Dios.

 Si llegamos a pasar una purificación en tierra que nos libere de los efectos del pecado original, es decir, si abandonamos la rebeldía contra Dios y comenzamos a hacer nuestra vida en comunión con Él, nos introducimos en Su Reino, porque Él Vive en nosotros, así es que hacemos la vida, el paso por el mundo en El Reino de la Divina Voluntad, en perfecta y total comunión con Dios.

 Esto provoca que se genere un Fuego Ardiente de Caridad Divina, una Presencia Real de Dios por Su Espíritu Santo en nosotros, lo que provoca una transformación, transubstanciación, verdadera resurrección que purifica espíritu, cuerpo y alma.

 Eso hace que el alma se conserve, purifique, transforme, y lo mismo provoca en el cuerpo, de manera que, esforzándonos por seguir al Señor, por aceptarlo, obedecerlo y permanecer plenamente consagrados a Él, alcanzamos la Pre-Santificación, somos Salvados por Dios y pasamos por el mundo como hijos suyos, dando testimonio de la Verdad, de Que Él Es Dios, porque lo amamos y obedecemos que es el mejor testimonio, el verdadero.

 Así es como el cuerpo no experimenta la corrupción del sepulcro, pues sitien morimos, somos sepultados, ese cuerpo espiritualizado, o bien queda incorrupto como testimonio para muchos en el mundo, o es definitivamente transfigurado por La Fuerza de Dios y sube espiritualizado para permanecer definitivamente en el Cielo.

 Se engaña el que espera que el cuerpo corrupto algún día resucite, ha vuelto al polvo, la resurrección de los cuerpos es consecuencia de la resurrección de las almas, y la resurrección de éstas, es consecuencia o efecto de la resurrección de los espíritus.

 Esto quiere decir que, debemos reunir nuestro espíritu con Dios porque la separación del espíritu humano del Espíritu Divino es lo que se conoce como ‘pecado original’, debido a que es rebeldía, desobediencia, rechazo a Dios, es fuente de orgullo y amor propio, es lo que hacemos cuando elegimos no amar a Dios y preferimos amarnos-adorarnos a nosotros mismos.

 El Nombre del Padre Es Santificado cuando El Hijo Venido a nosotros nos reúne con Él, pudiéndonos así dar Vida, devolvernos a la Vida Eterna, al Reino de Dios, a permanecer en comunión real, mística, espiritual con Él, donde recibimos Su Vida-Espíritu-Esencia como herencia.


2.- LIBERTAD

 Si no amamos a Dios, es decir, si no aceptamos Su Voluntad y pretendemos vivir sobre la faz de la tierra ajenos a Él, olvidados de Él, o como si no existiera o como si fuese indiferente si existe o no, el espíritu esta muerto, porque le hemos soltado la mano a Dios, somos como una fruta que no ha crecido aun y es arrancada o cortada del Árbol de la Vida, quedando en el tamaño en el que se encontraba y comenzando a pudrirse al autodevorarse, autoconsumirse.

 No amamos a Dios porque no aceptamos Su Voluntad, porque somos rebeldes, nos elegimos miedosa y cobardemente a nosotros mismos, llenándonos así de amor propio, orgullo, permaneciendo en egolatría, desesperados por saciarnos, conformarnos, llenarnos, por hacernos adorar, porque suponemos que así nos salvamos, nos liberamos de los tormentos que padecemos, no queriendo ver que los provocamos al olvidarnos de Dios, rechazarlo y prescindir de Él.

 Si todo mal surge separándonos de Dios, todo bien comienza volviendo a Él. Aun no es tarde, todavía tenemos un instante ínfimo de tiempo para volver a Dios, mañana, o incluso dentro de cinco minutos, puede ser tarde, podemos extraviar el rumbo definitivamente internándonos en unas tinieblas tan densas que lleguemos a llamar ‘bueno’ a lo que es malo, y ‘malo’, a lo que es bueno, como también, ‘verdad’ a la mentira generalizada, y ‘mentira’, a la Verdad.

 Somos hijos de Dios, debemos dejar Que Nuestro Padre nos Lleve de La Mano, porque soltándonos, nos caemos, derrumbamos, desmoronamos, nos enterramos en nosotros mismos y naufragamos en las tinieblas de la propia descomposición para acabar por autoconsumirnos.

 Tenderle la mano a Dios es elevar el espíritu, es buscarlo, orar, adorarlo, dejar de pensar egoísta, miedosa, celosamente en sí mismo, empezar a querer, desear y colaborar en Que Venga a nosotros Su Reino, lo que es posible si queremos y colaboramos en Que Se Haga Su Voluntad, como en El Cielo acá en la tierra.

 Que Se Haga Su Voluntad como en El Cielo acá en la tierra, no quiere decir imponerse a otros como pretenden muchos que dicen practicar religión y solo insultan a Dios profanando su Santo Nombre cuando transforman el culto y lo convierten al mundo ensuciándolo con sus inmundas idolatrías y abominaciones.

 Que Se Haga La Voluntad de Dios como en El Cielo acá en la tierra, significa que lo dejemos Vivir-Ser-Hacer-Reinar en nuestra vida-tierra-casa-corazón, significa que nos consagramos a Su Voluntad y no ahorramos esfuerzo o sacrificio para Que Se Haga-Reine-Triunfe.

 Este esfuerzo o sacrificio no es sacrificar a otros, es sacrificarse a sí mismo, renunciar a la propia voluntad para Que Se Haga la Voluntad de Dios en nosotros, de manera que se equivocan los que dicen que imponen la supuesta voluntad de Dios a otros por engaño, seducción, ardid, fuerza, no es la Voluntad de Dios, sino la de satanás a quien adoran, pues como éste, desean hacerse adorar.

 Si empezamos a buscar, querer, colaborar en Que Se Haga La Voluntad de Dios en nuestra vida, vamos formando un espíritu de amor que nos une a Dios, Que Es Amor, porque no hay otra forma de unirse a Dios, nada impuro entra en El Cielo.

 Así crece un espíritu como escala de jacob que entra en El Cielo, el que nos permite ver a Dios, tenerlo, recibirlo, le permite a Su Espíritu posarse sobre nosotros, y así tener la Presencia Viva de Dios en nosotros, o, a “Dios Con Nosotros”.

 Esta unión, por mas que los enemigos espirituales la quieran impedir, no la pueden tocar, lo dijo El señor, nadie puede arrancarnos de Su Mano.

 El alma por efecto de la herencia del pecado original y por su habitualidad en la rebeldía, va generando un espíritu muerto, de orgullo-amor propio, arde en deseo de ser adorada, y no en deseo de amar a Dios, recordar lo que dijo el profeta, “Ardo de Amor Celoso por Dios”, mientras que nosotros ardemos desesperados celosos de nosotros mismos queriendo ser amados, adorados, aceptados, tomados en cuenta, no despreciados, etc., afligiéndonos con la sola idea de padecer tales cosas, no mirando que es irremediable que las vayamos a sufrir, pus es lo que estamos sembrando, es lo que le hacemos a Dios.

 Lo que le hacemos a Dios, es lo que recibimos, porque eso es lo que realmente sembramos, luego, no podemos cosechar otra cosa. Considerar que amamos a Dios cuando queremos y colaboramos en Que Se Haga Su Voluntad en nuestra vida, mientras que, por mas que hablemos todo el tiempo de Dios, si no tenemos tal amor verdadero a Él, somos como esos que dicen, ‘señor, señor, señor’, y se comportan como hijos de la perdición.

 El alma muere al alejarse de Dios, aunque continúe adherida al cuerpo, es decir, aunque estemos de paso por el mundo. Se aleja el alma de Dios cuando es rebelde a Su Voluntad, por ello, para alcanzar la Vida y participar de la Resurrección, no basta con una apariencia de religiosidad oculto, no basta con un culto formal o con alguna obra de caridad, debemos ser verdaderamente caritativos con Dios, debemos empezar a aceptar a Dios, su Voluntad-Presencia-Vida en nuestra vida, dejar de ser rebeldes, adversarios, contrarios.

 Nos engañamos por lo que hacemos queriendo creer que tenemos a Dios, que tenemos vida, espíritu, etc., las superficialidades son dulces que no nos dejan ver la Verdad, por las que perdemos la oportunidad, el tiempo, de amar a Dios en Verdad.

 El alma que no ama a Dios, que no acepta Su Voluntad, tiene un espíritu orgulloso, fuego negro, un abismo en sí, un deseo angustiante y desesperante de ser adorada, aceptada, tomada en cuenta, y es así como se envenena y a la vez, vive del cuerpo al que contagia su degradación, corrupción, peste, enfermedad, muerte.

 No muere el alma como el cuerpo desapareciendo, muere porque no tiene un espíritu de vida, porque no ama y permanece en tinieblas por ello, sin Dios, sin Amor, sin Verdad, sin Vida.

 Viene a nosotros el Reino de Dios si permitimos a Dios Venir, al Señor Volver, si nos abrimos en la oración y le permitimos que entre-pase por nuestra vida purificando, corrigiendo, guiando, transfigurando, resucitando, y transubstanciando.


3.- PAZ

 Debemos empezar a conocernos, reconocernos, contemplarnos a la Luz de Dios, porque, de lo contrario iremos a la perdición eterna, la corrupción nos devorará por completo y acabaremos perdidos en tinieblas para sufrir sin fin ni remedio.

 La única manera de recibir la Luz de Dios es abrirse a Él, es renunciar a sí mismo, a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe Su Voluntad, o sea, se trata de no oponerse, no rebelarse, no renegar, aprender a obedecer, porque ahí es donde las puertas están verdaderamente abiertas para Dios.

 Eso posibilita Su Paso por nuestra vida, y si Dios, El Creador, El Que Es La Luz, Pasa, es evidente que produce un cambio, una transformación, porque las tinieblas se desvanecen y convierte en Luz-Vida lo que toca, es decir, en Él mismo, pero, si no le abrimos, no le permitimos pasar, vamos a quedar irremediablemente atrapados en nuestra nada-miseria, en la falta de amor a Él, inundados de amor propio y desesperados como el que se ahoga queriendo obtener ser adorados, como satanás.

 Solos no somos capaces de nada, o peor, somos capaces de engañarnos, de entregarnos al adversario y a la muerte eterna para acabar presumiendo de que somos perfectos y estar desesperados como todo orgulloso-muerto, por lograr ser aceptados, adorados, tomados en cuenta y no despreciados, no rechazados, no ignorados.

 No somos capaces de amar a Dios, podemos querer, intentamos demostrarlo también, pero, no somos capaces verdaderamente de amar a Dios, y mucho menos como es debido, tenemos que aprender a renunciar a nosotros mismos, a abrirnos, recibirlo, permitirle a Él Revelarse y entrar de esta manera en nuestro ser, dejándolo Ser y Hacer.

 Solo si Su Amor-Vida-Espíritu-Presencia entra en nosotros, podemos amar a Dios Verdaderamente, porque lo hacemos con Su Amor-Espíritu, con su misma Esencia.

 Comprender acá la importancia de recibir La Revelación de Dios, a Aquel Que Es La Revelación de Dios, porque si aceptamos la Palabra de Dios, si colaboramos en Su Revelación dejándolo que entre en el alma, entra limpiando, purificando y sale liberando, salvado.

 El Hijo de Dios permanece en nosotros, arde de Amor a al Padre, nos purifica, corrige y Une con Él, convirtiéndonos en ofrendas agradables al Padre, nos va uniendo a Su Muerte Mística, nos asocia a Su santo Sacrificio y pasa a realizarlo y actualizarlo desde el corazón, porque Es Él El Que Vive en nosotros.

 Si seguimos al Señor en El Camino de La Revelación de Su Voluntad, le estamos permitiendo Que Venga, colaboramos en Su Vuelta, y es así como verdaderamente lo tenemos, porque Él puede permanecer Vivo. Si El Señor Vive y Reina en nosotros, si Hace Su Voluntad en nuestra vida, tenemos Vida Eterna, Verdadera, Mística, Espiritual, porque ahí verdaderamente Él Es en nosotros, y en el mundo por medio nuestro.

 Si puede hacer Su Voluntad en nosotros El Señor, como no tiene voluntad rebelde contra El Padre, sino que su Voluntad es Amor Verdadero al Padre, Voluntad de Amarlo, de Que Se Haga Su Voluntad, nos asocia a Su Vida, nos convierte en amor verdadero al Padre, porque nos Guía a queramos Que Se Haga La Voluntad del Padre en nuestra vida.

 Así es que sube, surge, se eleva, una Columna de Amor Ardiente, de Luz pura hacia El Cielo en devolución de la Columna de Luz Pura y Ardiente Que Ha Descendido y Venido a nosotros, ésta va por dentro, la que desciende la contiene, y es así como se forma una Unión Mística, Real, irrevocable, indestructible, porque la Presencia Viva del Hijo en nosotros amando al Padre como en El Cielo, nos une a Él y nos vuelve parte de Él, Uno Solo.

 En definitiva, la Resurrección del Espíritu no consiste en que amemos por nosotros mismos a Dios, sino que en que amemos a Dios de tal manera que dejemos Vivir-Reinar-Permanecer al Hijo en nosotros para Que Él Ame al Padre en y desde nosotros, uniéndonos así a Él, asociándonos y dejándolo Ser a Él con y en nosotros.

 Otra vez, eso es lo que permite Que El Padre también Venga a nosotros, y que por medio del Espíritu Santo la Santísima Trinidad Habite en una criatura, porque ésta habita en Ella.

 Así es como se Hace Su Voluntad como en El Cielo, acá en la tierra, no hay otra manera, si pretendiésemos hacer por nosotros su Voluntad, seríamos imitadores, farsantes, billetes falsos, monitos remedadores de Dios como satanás, el adversario.


4.- LUZ

REINO
QUE ES
Corporal o material
Cuerpo
Moral o intelectual
Alma
Espiritual o místico
Espíritu
Místico o De Dios
Espíritu Santo

 Toda persona esta formada por tres reinos, corporal, moral y espiritual, o sea, cuerpo, alma y espíritu respectivamente.

 Si amamos a Dios en verdad, si lo seguimos en El Camino de la Revelación de Su Voluntad, se va formando en nosotros un espíritu nuevo, puro, es Su Vida-Presencia-Reinado, Es El Reino de los Cielos acá en la tierra, no solo en el mundo donde tenemos los pies, sino en la tierra de la propia vida-casa-corazón-voluntad.

 Esa Presencia Viva y Real de Dios Con Nosotros, Es Su Reino, y forma por lo tanto un cuarto reino en la persona, el supra-espiritual o místico, Que Es El Reino de Dios o de los Cielos en la tierra, en el mundo, en el corazón, Es Dios Vivo en nosotros por medio de Su Espíritu Santo de Amor.

 El Reino de Dios no es un reino como los de este mundo, no es de este mundo, no es terreno, material, no es moral ni tampoco intelectual, ni siquiera es espiritual humano o humanista, Es Dios Mismo Vivo y Presente en y entre nosotros.

 Esto solo es posible por medio de su Espíritu Santo, El Que Viene a nosotros solo si El Hijo de Dios Vive y Reina en nuestra vida-casa-corazón-tierra-voluntad.

 El alma esta en el cuerpo y en derredor de éste, por su naturaleza espiritual lo habita e impregna. El espíritu de la persona hace lo mismo con el alma que ésta con el cuerpo, esta en ella y en derredor suyo, pues es mas sutil, ágil y luminoso.

 El Espíritu Santo, Espíritu de Dios, esta en el espíritu de la persona y en derredor de éste, impregnándolo, porque es mas sutil, ágil y luminoso, Es El Espíritu Superior.

 El Reino de Dios no es material, ni del mundo, ni para el mundo, tampoco es cuestión de razonamientos, estudios, intelectualoide, etc., así como no es como se lo presenta en esas abominables pretendidas espiritualidades humanas donde el hombre se adora a sí mismo llenándose de orgullo, de un repulsivo espíritu pesado y pegajoso de amor propio.

 El Reino de Dios es Espíritu y Espiritual, Es La Presencia Viva y Real de Dios con y en nosotros, de manera Que Es Su Espíritu Santo, Espíritu de Amor en la humanidad.

 El Reino de Dios no se construye, porque no es humano, se recibe, y se recibe aceptando a Dios, aceptando Su Voluntad, colaborando en Que Se Haga-Reine-Triunfe, dejándolo a Él Que la Haga.

 Aceptando Su Voluntad y consagrándonos a Ella, buscamos la Verdadera comunión con Dios, donde Él se vuelve nuestro alimento, El Pan Nuestro de Cada Día, debido a que nos da Su Amor Puro, Su Espíritu-Esencia y podemos recibirlo sin que nos destruya, aniquile, fulmine, sino Vivificándonos.

 Comprender acá la necesidad de recibir al Señor, Su Palabra Viva-Revelación, al entrar El Señor nos limpia, purifica, corrige, aplica Su Luz-Vida-Ser-Amor, quitando la muerte, mentira, vicio, inmundicia, nos cauteriza, corta los lazos con el adversario y así establece su Reino-Vida-Presencia en nosotros.

 Después, como Él Esta y se ha constituido en nuestra esencia, Ama al Padre en y desde nosotros, y con y por Él lo amamos también nosotros. El Hijo Siempre Ha Estado unido al Padre, de manera Que Es Amado por El Padre, y como nosotros estamos con Él y en Él, somos amados por El Padre.

 Comprender que El Hijo, La Palabra de Dios Revelada, Enviada diaria y personalmente a cada uno, Es El Don de Dios, Verdadero Tesoro, Es La Perla escondida y es la Red de Amor en la que nos integramos, porque somos cambiados, transfigurados, transubstanciados y amamos a Dios con El Espíritu de Dios.

 Estamos en El Hijo porque aceptamos la Revelación de Su Voluntad, lo recibimos y obedecemos consagrándonos a Él, de manera que su Espíritu-Ser-Esencia, nos impregna, así Su Luz nos Guía, y de esta manera lo que hacemos, nuestra vida, es en Su Reino-Vida-Espíritu-Presencia, estamos dentro de Él, aunque estemos en el mundo.

 Si vamos por éste Camino de Comunión con Dios, el de la Revelación de Su Divina Voluntad, Vive Él en nosotros y en el mundo por medio nuestro, nos alimentamos de Su Amor-Vida Que Es Nuestro Pan Diario, El Pan Nuestro de Cada Día, El Que nos Fortalece e Ilumina, Sostiene y Defiende.

 El Reino de Dios en el mundo, consiste en hacer la vida, el paso por el tiempo, en esta comunión real con Dios, porque así es como vivimos, pasamos, por el mundo en Él, en Su Luz, y dando testimonio de la Verdad para bien de muchos, lo que no es palabras, sino ejemplo de amor, obediencia, aceptación, de abrazo de la Divina Cruz, de la Santa Cruz de Su Revelación-Vuelta-Venida a nosotros.

 El Reino de Dios comienza en el espíritu, en esa unión real con Dios por medio de Su Voluntad, de la aceptación y consagración a Ella, desde ahí se difunde e impregna al alma, y luego al cuerpo obrando la transfiguración, resurrección y transubstanciación.

 Hechos personas nuevas de esta manera, el Espíritu de Dios transfunde, se difunde en derredor como La Luz e Ilumina la Creación haciéndola nueva, porque El Sol de Dios esta en el corazón, en su templo, en nuestra vida consagra a Él al efecto y envía sus rayos de Luz Blanca en derredor obrando por Él mismo para bien de muchos, aun sin nuestro conocimiento, porque es Amor y Ama.


5.- AMOR

Siete Espíritus de Dios
Enemigos a vencer
Verdad
Demonio
Libertad
Mundo
Paz
Carne
Luz
Muerte eterna
Amor
Bestia del mar
Justicia
Bestia de la tierra
Misericordia
Estatua


 El crecimiento, la evolución espiritual, consta de siete partes, porque se produce venciendo a los siete enemigos buscando, queriendo, pidiendo a Dios sus Siete Espíritus.

 Los Siete Espíritus de Dios: Verdad, Libertad, Paz, Luz, Amor, Justicia y Misericordia.

 Los enemigos que se vencen al adquirir esos espíritus, son respectivamente: demonio, mundo, carne, muerte eterna, bestia del mar, bestia de tierra y estatua.

 Solos no podemos hacer nada, lo dijo El Señor, y es evidente que hacemos nada, pues espiritualemtne nos estamos pudriendo, corrompiendo, degradando y pasando al adversario volviéndonos hipócritas que se engañan a sí mismos, que se mienten y se lo creen.

 Realizando un culto, practicando una religión o espiritualidad, no implica que evolucionemos espiritualmente necesariamente, no quiere decir que progresemos en el Verdadero Amor a Dios, generalmente tales cosas acaban siendo solo superficiales, superfluas, y por ello engañosas, nocivas y hasta perversas.

 Son perversas porque las almas terminan engañadas, creen que aman a Dios cuando en realidad no lo hacen, creen que evolucionan espiritualmente cuando en verdad no lo están haciendo. Crecer o evolucionar espiritualmente no es practicar ritos, no es aprender o adquirir conocimientos alimentando la mente.

 El error garrafal es que falta lo esencial, es que, a pesar del Primer Paso del Señor, seguimos perdiendo el tiempo en lo secundario, aparente, superficial, que puede o no ser bueno, útil, pero que en el fondo es inocuo, y a la larga se convierte en un verdadero obstáculo, porque lleva a las almas a transformarse en fuentes de orgullo, amor propio y de deseo de adoración, es decir, hijas de satanás.

 El problema es que, por cumplir con una religión, rito, culto, espiritualidad, las almas creen que aman a Dios, no ven que lo esencial queda de lado, que se están llenando de orgullo, amor propio, de deseo de adoración, y que por ello no generan amor, no se unen con Dios, sino que se pierden ahogan y naufragan en sus vicios, en la propia corrupción, degradación y se están entregando por ello al adversario y a la muerte eterna.

 Lo esencial es amar a Dios en verdad, no engañarse a sí mismo y tratar de convencerse, y esto se logra renunciando a sí mismo para aceptar la Voluntad de Dios y entregarse-consagrarse a Ella, a Él por Ella.

 La Voluntad de Dios debe ser buscada, discernida, para eso es que debemos orar, pedirle a Él Que Haga Su Voluntad así como en El Cielo, en la tierra propia, en el corazón, en nuestra vida, permitiéndole entrar, purificarnos, resucitarnos, transfigurarnos, transubstanciarnos.

 La verdadera religión no la podemos hacer nosotros, la verdadera adoración no es humana, consiste en aceptar a Dios, recibirlo, dejarlo Vivir-Ser-Hacer en nosotros, y en el mundo por medio nuestro, es un Verdadero Don de Dios y Es Él Viviendo, lo que implica que nosotros estemos muertos, o sea, que no haya rebeldía sino obediencia, acompañamiento, verdadera Humildad.

 Considerar que no amamos a Dios en verdad y nos engañamos a nosotros mismos si no le permitimos Que Se Haga Su Voluntad en nuestra vida. Este engaño es nocivo, perverso y abominable, porque nos deja vacios de Dios y llenos de orgullo, presunción, volviéndonos arrogantes que deliran de soberbia y se desesperan por lograr ser adorados, tanto por Dios como por otros en el mundo, y es así como surgen los lobos disfrazados de cordero, verdaderos anticristos que quieren recoger para sí y saquean el rebaño de Dios.

 La verdadera evolución o progreso espiritual consiste en amar a Dios en verdad, en irlo aceptando-recibiendo a diario, y es en esto que consiste la Verdadera Religión, si falta esto, solo practicamos cosas superficiales, inútiles, nocivas para el espíritu, y si el espíritu se envenena volviéndose orgulloso, estamos en la muerte eterna y no en el Reino de Dios.

 El Espíritu de Dios, El Amor de Dios, nos mueve al Amor, es decir, entra en nosotros y limpia, purifica, pero, requiere para eso que queramos amar, que queramos aceptar a Dios primero, y luego, que perdonemos a otros, pidamos perdón y a la vez nos perdonemos y pidamos perdón.

 Perdón es aceptar, no rechazar, y es a la vez olvidar y no reclamar, es soltar y liberar, por ello, debemos comenzar por perdonar a Dios y por pedirle perdón, sin miedo ni vergüenza de utilizar la palabra, “Perdón”, porque si no la usamos, no se ocurre cambio, no hay modificación alguna, solo se encubren miserias con apariencias volviéndose las almas hipócritas.

 Comprender acá la razón por la que hay almas que se pasan el tiempo hablando de Dios, sobre Él y hasta a Él, pero, son pocas las que lo dejan Hablar a Él, que le permiten Que Se Revele y así diga lo que esta bien y lo que no, lo Que Es Bueno y lo que no.

 No amamos a Dios cuando queremos obligarlo a que nos de lo que queremos recibir, ni cuando le insistimos en que nos haga caso, sirva, porque ahí estamos llenos de orgullo, de miedo, de preocupación por nosotros reclamando desesperados adoración, poniendo de manifiesto que estamos muertos, sin amor y sin voluntad de amar, y por ello postrados en al muerte eterna.

 Debemos permitirle a Dios Que Se Revele, de otra manera no lo amamos en Verdad. Si dejamos a Dios Que Se Revele, estamos dejando a Dios Que nos Ame, y es así como somos Amados por Dios en Verdad.

 Mientras no permitamos y no colaboremos en La Revelación de Dios, no amamos a Dios en verdad, solo estamos sentados a la sombra de la muerte engañándonos y pretendiendo engañar a otros, construyendo imágenes mentirosas por las que esperamos ser amados, adorados y en donde no amamos, ni queremos, colaborando por ello con el adversario en la autodestrucción propia y ajena.


6.- JUSTICIA

 Primero Dios Envía-Revela Su Espíritu de Verdad, lo va haciendo de a gotitas, porciones, y a medida que lo vamos aceptando, recibiendo, va entrando en nosotros transformándonos, purificándonos, espiritualizándonos, transfigurándonos, Resucitándonos y transubstanciándonos.

 Es Fuego, Ardor, Llama Viva y Ardiente que produce esos efectos en nosotros, y si vamos siguiendo al Señor en El Camino de la Revelación de Su Divina Voluntad, va dándonos una vida nueva, va formando su Vida-Presencia-Reinado en nosotros.

 Ese Espíritu de Verdad, purifica los siete vicios capitales dándonos los Siete Sagrados Dones del Espíritu Santo, pero no es mágico, y si bien es algo que Solo Dios Puede Hacer, requiere nuestra colaboración, la que consiste en renunciar a nosotros mismos, a la propia voluntad para Que Se Haga-Reine-Triunfe la Voluntad de Dios.

 Al renunciar a nuestra voluntad siguiendo la Voluntad Divina, aceptamos a Dios, Él entra, Su Espíritu entra y Pasa obrando lo antes mencionado, porque así nos va crucificando, uniendo a Su Santo Sacrificio y así es como nos va convirtiendo en una ofrenda de Amor Puro, Real, Vivo y Ardiente a Él.

 Cada renuncia es una pequeña Crucifixión, así como también muerte y Resurrección donde El Señor nos va transfigurando, donde Él, como Sumo Sacerdote Eterno nos transubstancia para dejarnos completamente unidos a Él, convertidos en uno con Él, pasando a Vivir-Estar-Permanecer-Reinar Él en nosotros, y por medio nuestro en el mundo, dado que pasamos a ser como templos vivientes que lo tienen a Él.

 Así es como El Señor va purgando día a día a los vicios, nos va liberando de los enemigos espirituales a los que nos conduce a vencer, los que vencemos en la Santa Cruz, aceptando Su Voluntad y renunciando a nosotros, a la voluntad propia con la finalidad de Que Se Haga Su Voluntad, Que Reine y Que Triunfe, tanto en nuestra vida como en otros y en el mundo.

 Así es como nos va convirtiendo Él, pero con nuestra colaboración, no puede hacerlo Él por sí solo porque no quiere imponérnoslo, ni lo podemos hacer nosotros por cuenta propia y sin Él, porque hacemos imitaciones burdas que solo sirven para que nos auto-engañemos.

 De esta manera surgen en nosotros siete fuegos ardientes, los Siete Dones del Espíritu Santo se arraigan, y esas Siete Llamas Ardientes de Amor Puro y Verdadero, se unen en la parte alta formando una nueva Llama, donde Dios puede bendecir y donar el Espíritu siguiente.

 El Espíritu que Sigue, Es El Espíritu de La Libertad, el que engendra las Siete Virtudes, las que, otra vez, combaten los siete vicios, llenan sus abismos y surgen como llamas ardientes de renuncia a sí y de entra-consagración-don de amor de la criatura a Dios.

 Esas siete Llamas Ardientes forman una sola en su conjunto, en la parte superior, donde Dios Bendice y derrama el Espíritu-Don siguiente, que es El Espíritu de La Paz. De este Espíritu surgen los Siete Frutos del Espíritu al vencer, como se explicó antes, a los siete vicios y generar Siete Llamas Ardientes de Amor-Entrega a Dios.

 Esas siete Llamas Ardientes forman una sola nuevamente en la parte superior, donde Dios Bendice y derrama el Espíritu que sigue para librar un nuevo combate contra los siete vicios capitales como prueba de confirmación del Don de Dios.

 El Espíritu Es El Espíritu de La Luz, y de éste combate surgen Siete Llamas Ardientes que son las Siete Bienaventuranzas.

 De esas Siete Llamas Ardientes reunidas en su cúspide, surge una Llama Única nueva que es Bendecida por Dios con un nuevo Don Espíritu, El Espíritu de Amor.

 Acá comienza propiamente El Reino de Dios, es la Vida Mística, porque llegado a este punto el alma ya no vive, Es Dios El Que Vive, como dijo San Pablo, Es Cristo El Que Vive.

 Acá derrama El Señor Su Espíritu de Justicia y Misericordia, porque Es Él viviendo, El Que Se Halla Presente, Reinando.

 Llegado este punto del crecimiento o evolución espiritual es que dijo San Juan que el alma no peca, ni puede pecar, debido a que no se rebela contra Dios, ni puede, pues se halla ya Pre-Santificada, debido a que vive como en El Cielo, acá en la tierra, en Presencia de Dios, adorándolo, amándolo como Él manda y merece, como se le debe.

 Debemos pedirle al Señor que no nos deje caer en tentación, que no nos somete a prueba, pero, no con la intención de que no seamos probados, sino que no cedamos, no lo traicionemos, no nos elijamos, sino que nos de o haga el Don de la Perseverancia Final para que podamos alcanzar la Salvación, incluso, antes de acabar el paso por el mundo, para que seamos así PRe-Santificados.

 Considerar que somos nosotros los que probamos, tentamos, desafiamos a Dios, porque no lo amamos y esperamos que nos adore, le reclamamos que nos mire, haga caso, sirva, o que acepe nuestras vanidades, delirios, fantasías, eso que hacemos sin Él y contra Él.

 No debemos someter a prueba a Dios, no debemos tentarlo, hay que aprender a empezar a amarlo, a renunciar a nosotros y entregarnos a Su Voluntad.

 Nadie es justo por sí mismo, no son las cosas que hacemos o dejamos de hacer las que nos hacen justos, o santos, sino que es Dios Vivo Viviendo en nosotros, hallándose Presente y Reinando El Que nos Hace Justos-Santos. Nuestra pretendida justicia, perfección, santidad, es el obstáculo orgulloso que repele a Dios, que lo rechaza y que le impide hacernos El Bien Verdadero.

 Considerar por lo expuesto que la Verdadera Justicia, Santidad, Espiritualidad, depende de Dios, pero, siempre esta pendiente de nuestra aceptación. En la única manera que podemos decir que depende de nosotros es en el sentido de que depende de nuestra aceptación Que Dios nos Haga El Bien Que Solo Él Puede Hacer.


7.- MISERICORDIA




 Una vida con Dios, es una vida hecha en medio del mundo prestándole atención a Él, haciéndole caso, siguiéndolo en Su Voluntad, colaborando y favoreciendo en Su Revelación, ahí es donde Dios se halla en Su Trono, Trono de Humildad, de ofrenda de amor a Él, y es donde efectivamente Vive y Reina.


 Así es que Dios esta sobre nosotros, y es como participamos en su inmensidad, en Su Vida sin Fin, Eterna, Mística, Espiritual, Verdadera, lo que podemos comparar con el Cielo mismo inmenso y sin medida, Un Bien Ilimitado, inagotable, inconmensurable.

 Si lo seguimos en El Camino de la Revelación de Su Voluntad renunciando a la propia para Que Se Haga la Suya, Él esta en y sobre nosotros, accedemos a una Vida que no tiene fin, Su Sol Vivo permanece con nosotros.

 De esta manera crece un espíritu anchísimo capaz de unirnos a Él, el alma se integra a éste y el cuerpo también, se forma como un embudo, pues lo mas grande en nosotros es el reino superior, el del espíritu, dado que esta plena y verdaderamente unido al Espíritu-Reino de Dios, El Que nos Dota de una Segunda Naturaleza, la de hijos de Dios.

 Tenemos los pies sobre la tierra, pero, pasamos por el mundo como casi rozándolo, porque estamos bien de paso, no hay asidero, es como un trompo que toca su ángulo inferior e ínfimo la tierra, pues lo mas grande en nosotros es lo espiritual e invisible.

 En el mundo y para éste, somos insignificantes, inútiles, despreciables, porque no ve ni valora la grandeza del alma, y mucho menos la del espíritu, y menos aun ve o comprende la Presencia Viva y Real de Dios Con y en Nosotros. Lo mismo ocurre respecto del juicio del adversario y de sus demonios, y desgraciadamente para nuestra misma carne que no llega a comprender la grandeza de los Misterios de Dios.


 

 La persona que pretende vivir sin Dios, pasar por el mundo sin amar a Dios verdaderamente, como si Él no existiera o no fuese importante si existe o no, adorándose y haciéndose adorar, esta invertida, se encuentra de cabeza, hundida y desmoronada, con todo los reinos tergiversados.

 Aquella persona que es rebelde a Dios, la que reniega de Su Voluntad y pretende vivir por y para sí misma, forma su vida, su paso por el mundo fuera de Dios, de Su Reino, sin hallarse en comunión con Él, incluso aunque hable sobre Dios todo el tiempo.

 Tal persona forma su vida bajo tierra, debajo de la superficie, pues su vida es un sepulcro, es un abismo. Ésta persona dice y cree ser grande, pero lo único grande, importante, es su delirio, su fantasía y su abominable desolación, porque carece de espíritu y de vida.

 Es realmente una persona desolada, desamorada, que tiene al abismo adentro, porque ella misma se hizo un abismo, se ha convertido en un embudo que se halla bajo tierra.

 Su espíritu no es de apertura-entrega a Dios, sino de rebeldía y rechazo a Él, lo que consiste en una apertura o entrega al abismo, al infierno, a la muerte eterna, su alma hace de nexo a éste espíritu inmundo, corrupto y corruptor, y a la vez lo vincula al cuerpo.

 Esta es la razón por la que los tres reinos de la persona se pudren, corrompen, porque están bajo tierra, enterrados, el alma sucumbe bajo sus caprichos que son a la vez redes, cadenas que la arrastran al infierno y es donde forma su vida habitual, en la mas horrenda oscuridad, mintiéndose, engañándose y pudriéndose sin remedio para cultivar así una real muerte eterna.

 Ahí puede el alma llegar incluso a alcanzar la pre-condenación, es decir, perderse para siempre sin remedio porque ha elegido renegar de Dios consentidamente, ha elegido adorar al adversario directa o indirectamente participando así de la totalidad del espíritu del abismo al que se abre por su espíritu generoso para con éste.

 Es como un cono o embudo invertido aquello en lo que se convierte la persona que quiere ser por sí misma y dedicarse a su imagen en el mundo, no amar a Dios.




 Como se aprecia en la imagen, los dos linajes, el de Dios y el del adversario no se superponen, si bien ambas clases de personas, ciudadanos del Cielo y del infierno respectivamente, están juntos como el trigo y la cizaña en el mundo, no son iguales, ni están juntos realmente, sino uno al lado del otro.

 Espiritualmente las almas que aman a Dios son superiores a las que no lo aman, pero, como aman a Dios y al prójimo, no hacen sentir ese peso de superioridad, porque son como El Señor en Su Paso por el mundo, almas humildes, no imponen su autoridad como lo dijo El Señor hablando de los reyes de la tierra a sus discípulos.

 Materialmente, mundanamente, las almas sin-Dios, rebeldes a Él, renegadas de Su Voluntad, están sobre las que aman y adoran a Dios, lo siguen y obedecen en Su Voluntad perteneciendo a Su Reino, y desgraciadamente, tal autoridad formal, aparente, mundana, terrena, la hacen sentir, padecer, debido a que así es como se mienten-engañan a sí mismas disimulando su complejo de inferioridad, queriéndose convencer y queriendo convencer a otras de que son superiores y que deben adorarlas, servirlas, etc.

 Comprender acá como aquellos fanáticos de sí, adoradores de su propio orgullo, son realmente unos cobardes desamorados que se incapacitan voluntariamente a sí mismos para amar a Dios y al prójimo, y que por ello ni siquiera se aman a sí, sino que adoran un delirio, una imagen, una fantasía, el engaño en el que adversario los tiene y ellas quieren estar para negarle la creación a Dios y presentarle batalla.


 
 La persona que elige ser sin Dios, pasar por el mundo en rebeldía, no amando a Dios en verdad, así como aquellas que son hipócritas y fingen amarlo mintiéndose a sí y pretendiendo engañar y mentira Dios y al prójimo, reciben la marca de la bestia.

 La marca de la bestia es un triángulo equilátero con el vértice hacia arriba, y otro igual, pero invertido y superpuesto.

 Esto simboliza la persona que se halla de cabeza y bajo tierra, el triángulo invertido, y el que esta al derecho simboliza su delirio-fantasía lo que cree y dice ser.

 Notar que lo que se eleva y presenta a Dios es una punta, un ángulo, lo que simboliza un cuerno desafiante.

 También simboliza el triángulo con el vértice desafiante hacia Dios lo ínfima e insignificante que es ante Dios tal persona, porque carece de amor, solo tiene orgullo, delirios, fantasías, dice y cree ser grande porque así lo reputa el mundo, así se lo dice satanás, pero la Verdad, El Juicio de Dios, es todo lo contrario.

 Dios mira los corazones, por ello la persona sin Dios, sin amor, sin voluntad de amar, sin Verdad, solo es importante, grande, etc., en el mundo, en la hipocresía, en la irrealidad-fantasía, en sus delirios de grandeza, porque todo eso que para ella es tan importante, para Dios es humo, necio.

 Considerar acá para comprender el misterio, El Señor lo dijo, somos medidos con la propia vara, y es así que aquella vara que usamos para medir a Dios, es la Que Dios usa para medirnos a nosotros, por ello, la persona que no valora a Dios como es debido, no puede ser valorada por Él como es debido.

 Comprender lo que dijo El Señor, se cosecha la siembra, y si sembramos desprecio a Dios eligiéndonos orgullosamente a nosotros mismos, eso es lo que cosechamos, por mas que finjamos amar a Dios y adorarlo, pues la verdad es que nos adoramos a nosotros, y por el abismo propio, estamos adorando al adversario y entregándonos a la muerte eterna.

 Considerar que no es la estrella de david, no representa en realidad al pueblo elegido con anterioridad, tal símbolo ha surgido del ocultismo judío, de la kabalá, la que fue formada con la idolatría de egipto y babilonia, dos lugares donde el pueblo se encontró y absorbió tales cosas.

 Es el símbolo del sionismo internacional, que no es judío, y que incluso es contra los judíos mismos.

1 comentario:


  1. PROFECÍAS SOBRE LAS NACIONES (IV):

    http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2015/05/profecias-sobre-las-naciones-iv.html


    PROFECÍAS SOBRE LAS NACIONES (I):

    http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2013/11/profecias-sobre-las-naciones.html


    PROFECÍAS SOBRE LAS NACIONES (II):

    http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2015/01/profecias-sobre-las-naciones-ii.html


    PROFECÍAS SOBRE LAS NACIONES (III):

    http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2015/04/profecias-sobre-las-naciones-iii.html


    PROFECÍAS SOBRE LAS NACIONES (IV):

    http://jorgelojo12.blogspot.com.ar/2015/05/profecias-sobre-las-naciones-iv.html

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